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» » » Contra la “Ley anti memes”

"A toda Ley que vulnera derechos constitucionales, sólo es dable desobedecerlas activamente y hasta sufrir las consecuencias punibles que hoy se intentan"

Aunque todavía no se sabe el desenlace de las reformas legislativas conocidas popularmente como “Ley anti memes”, lo previsible es que más temprano que tarde se promulguen como norma establecida de aplicación ineludible.

Desde luego también es amenazante para la libertad de expresión el que una Ley secundaria se sobreponga a disposiciones y principios de índole constitucional, y en un aspecto que tiene que ver directamente con las relaciones de los ciudadanos con el poder mismo.

Se reconoce en este intento de reforma un talante autoritario, que unido a la erosión que han sufrido las instituciones durante los últimos años, puede desembocar en un autoritarismo extremo como no lo habíamos visto en México en la etapa contemporánea.

Es aberrante que estas reformas en contra de las libertades se intenten teniendo como plataforma legislaciones que aparentemente nada tienen que ver con la materia en cuestión, como lo concerniente a la propiedad industrial y los derechos de autor.

Con eso tratan de acomodarse restricciones que indefectiblemente privan, sobre todo, a las oposiciones –ciudadanas primordialmente– de herramientas de las que hasta ahora ha echado mano para resistir el autoritarismo señalado, que se arroga hasta la calificación de las opiniones que se vierten en su contra por periodistas que disienten de lo que hoy por hoy tenemos instalado en el poder, exhibiéndolos y haciendo mofa.

Empero, la miga principal de esta reforma tiene que ver con el derecho penal, y no resiste un estudio doctrinario, sobre todo de las voces más autorizadas, acerca de la garantía de tipicidad, que dispone que no hay delito ni pena sin Ley, a condición de que las conductas que se definan como antijurídicas sean nítidamente claras y no dejen espacios a interpretaciones caprichosas y discrecionales que se convertirían, en manos de los poderosos, en el instrumento para iniciar enjuiciamientos penales a ton ni son, al menos en una etapa inicial con un sesgo profundamente intimidatorio.

Lo que hoy vemos es una marcada tendencia a la arrogancia en la que exclusivamente la voz oficial del Estado es la que se acepta como válida o verdadera, y todo al que no esté de acuerdo con ella se le tiene en contra de la misma, en un afán de profundizar la polarización que está en el fondo de la lucha por el poder y su preservación con el actual proyecto morenista.

Con relación al empleo de la Inteligencia Artificial, habría que afirmar que no está por llegar, sino que ya llegó, y es una realidad que aporta herramientas muy importantes empleadas en la lucha política, y como tales habrá muy poca disposición para prescindir de ella, más cuando desde el Estado mismo se usará, como ya se hace, para sus fines. Esto, sin contar el monopolio que ya ejercen sobre canales de televisión y algunos medios impresos que se han traicionado a sí mismos.

Quienes hemos estado en la lucha cívica y opositora sabemos el filo que puede tener la crítica a partir del empleo de la parodia, el sarcasmo gráfico y todo lo que hoy se sintetiza en el concepto “meme”. Puedo decir, por ejemplo que César Duarte en Chihuahua cayó del pedestal en el que se había instalado en buena parte a golpe de “memes”, sin despreciar el discurso político sustentado, la columna, el análisis riguroso, los reportajes periodísticos y la acción misma de la gente que acompañó desde 2014 esa importante lucha ciudadana.

De ahí que resulte extraño que el Senador –hoy morenista– Javier Corral haya votado en favor de tales reformas. Cuando abanderaba la AMEDI (Asociación Mexicana del Derecho a la Información) salió a las calles a gritar “¡No más poder al poder!”. Pero ya se le olvidó, ahora que la Presidenta Sheinbaum le regaló un escaño en el Senado.

Si revisamos la prensa del siglo XIX, todo el trabajo periodístico que se realizó en contra de la dictadura porfirista, y buena parte de la obra de caricaturistas que combatieron al PRI ya entrado el siglo XX, veremos que el recurrir a la ácida parodia, a exponer a la llamada “identidad gráfica oficial”, fue fundamental para liquidar ese autoritarismo, y se hizo a contrapelo, luchando contra gobiernos que llegaron a catalogar ese trabajo periodístico como “disolución social”. Cambiando lo que haya que cambiar, el intento actual es de la misma índole. Y de aquella izquierda, hoy en la nómina de la burocracia, ni qué decir, o como dijera José Emilio Pacheco: “Ya somos todo aquello contra lo que luchamos a los veinte años”.

A toda Ley que, en mi concepto, vulnera derechos constitucionales, sólo es dable desobedecerlas activamente, y dicho sea de paso, hasta sufrir las consecuencias punibles que hoy se intentan para que los mexicanos puedan echar a la balanza de qué lado está la justicia y la razón.

Desde ese punto de vista, me es satisfactorio saber que organizaciones como Artículo 19 adviertan sobre posibles riesgos de censura previa y afectaciones a la libertad de expresión bajo el pretexto de remover parodias digitales.

En una perspectiva histórica, sabemos que los déspotas momentáneamente pueden triunfar, pero que tarde o temprano fracasarán sus aviesas finalidades seudo reformistas.

FUENTE/MEDIO: SINEMBARGO.
AUTOR: JAIME GARCÍA CHÁVEZ.
ENLACE: https://www.sinembargo.mx/4889253/contra-la-ley-anti-memes/

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