Familiares de personas desaparecidas fueron retirados de la sala de Naciones Unidas cuando mostraron fotografías de sus seres queridos durante la intervención del subsecretario Arturo Medina. El presidente del Comité contra la Desaparición Forzada calificó el incidente como “profundamente lamentable” y pidió evitar que la crisis mexicana se diluya entre cálculos políticos
Mientras el gobierno mexicano rechazaba ante Naciones Unidas la propuesta de establecer un mecanismo de asistencia internacional para enfrentar la crisis de desapariciones en el país, familiares de personas desaparecidas fueron desalojados de la sala donde se desarrollaba la 21ª Sesión Plenaria de la Tercera Comisión de la Asamblea General por mostrar fotografías de sus seres queridos.
El incidente ocurrió este martes durante la intervención del subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina Padilla, quien respondía al posicionamiento del presidente del Comité contra la Desaparición Forzada (CED), Juan Pablo Albán Alencastro, sobre la necesidad de instrumentar un mecanismo internacional de asistencia ante la magnitud de las desapariciones en México.
Mientras el funcionario mexicano exponía el rechazo del gobierno a la decisión adoptada por el CED desde abril pasado, familiares ubicados en la parte posterior de la sala se levantaron y mostraron carteles con los rostros de sus seres queridos desaparecidos.
La protesta silenciosa provocó la intervención del personal de seguridad de Naciones Unidas, que retiró a los familiares del recinto y los condujo a una sala más pequeña, donde permanecieron retenidos hasta que concluyó la sesión, de acuerdo con la información recabada.
Consultados por Proceso para conocer las circunstancias del incidente, familiares y representantes de organizaciones presentes en la sesión solicitaron dar a conocer el siguiente posicionamiento:
“Durante la sesión se produjo un acto de protesta silenciosa y se solicitó a las personas involucradas que se retiraran de la sala. Estamos dando seguimiento a lo ocurrido por los canales correspondientes, por lo que no haremos más comentarios por el momento”.
El desalojo fue cuestionado públicamente por el propio presidente del CED, quien consideró “profundamente lamentable que un grupo de víctimas fuera retirado de la sala por mostrar fotografías de sus seres queridos desaparecidos”.
A través de su cuenta de X, Albán Alencastro sostuvo que la presencia de las víctimas en la sesión “merecía respeto y escucha, y debería recordarnos a quiénes debemos servir con nuestro trabajo”.
El llamado a evitar los cálculos políticos
El incidente ocurrió en una sesión en la que el presidente del CED expuso ante la Tercera Comisión de Naciones Unidas la gravedad de la crisis de desapariciones en México, cuya dimensión, según destacó, alcanza niveles de “crímenes de lesa humanidad”.
En su pronunciamiento posterior, el experto ecuatoriano expresó su confianza en que la resolución sobre México “no se diluya entre cálculos políticos y consideraciones diplomáticas”.
“Las víctimas y sus familias merecen, cuando menos, que se abra una conversación seria, de buena fe y orientada a resultados concretos, que tenga presente su sufrimiento y sus legítimas demandas de verdad, justicia y reparación”, señaló.
Albán recordó que, durante la elaboración de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, los Estados incluyeron el artículo 34 como un mecanismo excepcional para atender situaciones de especial gravedad mediante la intervención de los órganos competentes de Naciones Unidas.
El presidente del CED confió en que los mismos Estados que establecieron ese procedimiento “ahora asuman con igual seriedad la responsabilidad de darle eficacia y sentido práctico”.
La propuesta de activar ese mecanismo para México, impulsada por el Comité desde abril, ha encontrado la oposición del gobierno mexicano, que durante la sesión reiteró su rechazo a la intervención internacional planteada por el organismo.
En ese contexto, la protesta de los familiares y su posterior desalojo evidenciaron la tensión entre la posición del gobierno mexicano ante los mecanismos internacionales de derechos humanos y las exigencias de las víctimas, que reclaman medidas efectivas para encontrar a sus seres queridos.
“La credibilidad del sistema internacional de derechos humanos depende también de nuestra capacidad de convertir los compromisos asumidos en respuestas efectivas para quienes más las necesitan”, concluyó Albán Alencastro.
FUENTE/MEDIO: PROCESO.
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