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¡2 de octubre no se olvida!: testimonios del movimiento estudiantil del presente

El 68 siempre se nombra y piensa como advertencia, pero también como inspiración, anhelo. En estas entrevistas hablan jóvenes de cinco estados de México. Marisol, Adriana, el Borrego, Gauri y Rojo vislumbran las luchas estudiantiles del pasado e intuyen las del futuro. En sus testimonios, los tiempos están entremezclados como en la vida misma.

Marisol Vázquez habla sobre su lucha en el Comité 68, sobre las mujeres en el movimiento del 68, sobre los esfuerzos que hacen por revindicar esos años, por arrancarle justicia y verdad al Estado, por no olvidar. Y Borrego, estudiante normalista de Ayotzinapa sigue organizándose para buscar a sus 43 compañeros, tiene grabado en la memoria ese 26 septiembre y mientras pueda seguirá marchando junto a sus padres y madres.

De la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Adriana Gómez platica sobre la lucha feminista. El valor de los colectivos y las organizaciones de mujeres radica en plantarle cara a un gobierno y un Estado que no las escucha y menos las nombra. A los que sólo parecen importarles los feminicidios cuando la víctima es una extranjera. Por eso su movimiento busca eliminar la violencia estructural y machista que las atraviesa.

También está quien apenas se adentra en la lucha estudiantil, como Gauri, estudiante del Instituto Politécnico Nacional que participó activamente en su ultimas movilizaciones. Junto a sus compañeras y compañeros, exige instalaciones dignas, que el presupuesto no se desvíe. Y aunque la toma del Canal Once haya finalizado, sabe que la lucha apenas comienza.

En último lugar, pero no menos importante, se encuentra el testimonio de Rojo Carmesí, activista y estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, para quién la huelga de 1999 pasa por razón de vida. Sus padres, como el de muchas otras y otros, se conocieron en el movimiento estudiantil. Por eso, ella tiene claro que su deber es defender la educación popular, luchar porque no se privatice a la Universidad, porque se reconozca institucionalmente el genocidio palestino y se rompan relaciones académicas con Israel.

Estos testimonios forman un abanico de postales sobre el movimiento o los movimientos estudiantiles actuales. Así reunidos dialogan entre sí, en algunas cosas coinciden, en otras no, pero todos están de acuerdo en lo fundamental: la defensa de los derechos estudiantiles.

A 48 años del Comité 68

Este año se cumplen 58 años de la matanza de Tlatelolco y 48 de la fundación del Comité 68 Pro-Libertades Democráticas. Marisol Vázquez, militante del Comité cuenta en entrevista: “mi primera marcha del 2 de octubre fue a los 16 años”. Es originaria de la Ciudad de México. Entró a la Escuela Nacional Preparatoria 9 “Pedro de Alba” cuatro generaciones después del movimiento del Consejo General de Huelga, quien puso en jaque a las autoridades universitarias durante 293 días. Ahí se formó en asambleas y movilizaciones, hasta que, en 2012, ya en la universidad, se integró al Comité. Desde entonces guarda la memoria de esas décadas de lucha.

Vázquez comenta que el Comité ha “procurado una narrativa que dignifique al Movimiento Estudiantil y Popular de 1968, que ponga al centro los procesos organizativos y las prácticas democráticas”. Para ella, el movimiento fue “una potencia creadora, creativa, disruptiva, alegre, disciplinada, estratégica”.

En contra de lo que se piensa y según los testimonios de sus maestras y maestros de lucha, a quienes llama los “históricos”, aquellas y aquellos que participaron en esos convulsos días del 68, Vázquez defiende que fue “un movimiento en el que las mujeres ocuparon su lugar como representantes y brigadistas, como maestras, estudiantes, profesionistas, como madres y como hijas de su propio tiempo, zanjando un camino que nos corresponde a nosotras ensanchar”. En su opinión, es el Estado y el gobierno quién ha invisibilizado la participación de las mujeres en el Consejo Nacional de Huelga y en el desarrollo del movimiento estudiantil y popular. Señala que “el Estado se ha abrogado la tarea de hacer memoria porque es más fácil que avanzar”, sin embargo, puntualiza, “la memoria la vienen haciendo las organizaciones a la par de sus luchas”.

En la entrevista no se olvida de citar a los históricos. Recuerda una frase de su querido compañero Raúl Álvarez Garin, sobreviviente de la masacre de Tlatelolco y acaecido en el 2014: “El 2 de octubre volvimos a nacer. Ese día también supimos como íbamos a morir: luchando por la justicia y la democracia verdadera”. Y aclara que “ellos y los que siguieron eran sin duda jóvenes valientes que enfrentaron al autoritarismo ganándose la simpatía del pueblo”.

Vázquez dice que en ese 2012, cuando ingresó al Comité, hace ya más de una década, se le “abrió un universo de argumentos y formas de disputarle al Estado la justicia, la verdad y la memoria”. Al interior, la organización se centra en la “comprensión teórica y jurídica de larga data” sobre el 2 de octubre y el 10 de junio de 1971, en la que el grupo paramilitar Los Halcones al servicio del Estado, irrumpió con violencia extrema en una marcha estudiantil realizada en apoyo al movimiento de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El Comité también reflexiona sobre el “periodo denominado guerra sucia”, caracterizado por la violencia estatal de una Dirección Federal de Seguridad a cargo de Javier García Paniagua, padre de Omar García Harfuch, o de Miguel Nazar Haro. Y resguarda, según palabras de Vázquez, “un archivo documental, fotográfico y hemerográfico que es fuente de investigación académica y periodística”, además de mantener “relaciones solidarias con organizaciones nacionales e internacionales”.

Respecto al movimiento estudiantil a día de hoy, piensa que “las y los estudiantes de educación superior y media superior son objeto de la hipervigilancia, de medidas punitivas extremas producto del hostigamiento y la persecución al interior de las escuelas”. Vázquez señala que el dialogo intergeneracional está roto: “sabemos que a las y los más jóvenes les queda lejos el 68 y un poco más cerca el 99, pero es importante que se apropien y reinventen estas experiencias, que se organicen y se instruyan”. Mientras, desde el Comité 68 no van a descansar “hasta acceder a la justicia y sentar un precedente jurídico que rompa la impunidad en los casos del pasado y del presente”. Vázquez quiere que su “legado para los más jóvenes sea el acceso a la justicia”.

¡Ayotzinapa vive, la lucha sigue!

El 26 de septiembre se cumplieron 12 años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, y el asesinato de tres estudiantes más. Desde entonces, sus padres y madres, junto con las nuevas generaciones de la Normal, siguen buscándolos y exigiendo justicia.

Uno de esos nuevos estudiantes de Ayotzinapa es Borrego, como lo conocen sus compañeros. En la escuela todos usan apodos, los infiltrados no faltan y es mejor estar prevenido. Borrego es originario de la costa sur de Oaxaca, pegadito a Chiapas. De sus hermanos, quienes también estudiaron en una Normal Rural, aprendió sobre el movimiento estudiantil del 68 y del 2 de octubre. Para él, la matanza de Tlatelolco fue “una forma descarada del gobierno de decir que no le interesaban los estudiantes, los mató descaradamente sólo por exigir lo que por derecho les compete como estudiantes”. Por eso, Borrego, en entrevista, exclama que “todo este sistema esta corrompido”.

Sabe que formar parte de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, la cual reúne a las Escuelas Normales Rurales y busca defender el derecho de las y los normalistas, “es una experiencia que no cualquiera vive, sólo los más fuertes permanecemos en pie de lucha, en el movimiento estudiantil”. Para él, lo que les define son sus luchas. El marxismo-leninismo, reivindicado por la Federación, es, en sus palabras, “una organización que quiere dar igualdad a todas las personas, además de promover el pensamiento reflexivo para derrotar a este sistema”.

Junto a las familias de los 43, Borrego lucha por encontrar a sus compañeros, por justicia y castigo a los culpables. Y cómo señala, “también por todos los desaparecidos en México”, porque “se respeten las normales rurales, creadoras de docentes”. Borrego cuenta que esta última jornada de lucha se le hizo “un poco pesada, ya que me encargue de la parte organizativa”. Trasladar y coordinar a estudiantes de toda la República no es tarea fácil, sus días, en estas fechas, se vuelven frenéticos entre marchas, mítines, asambleas y protestas.

No falta su indignación por la ausencia de verdaderos resultados: “Me da coraje ver la apatía del gobierno. Mi persona ha estado en reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum. Sólo repiten lo mismo, no dan información relevante para el caso”. Aún con el cansancio, exigir justicia es un fin por el que Borrego dice sentirse contento.

Las luchas feministas en Morelos

En 1968 fueron muchas las y los normalistas, profesores y activistas que, desde Morelos, apoyaron y se unieron a las demandas estudiantiles. Hoy el estado de Emiliano Zapata es tierra caliente, como lo demuestra el feminicidio, ocurrido el 12 de septiembre del presente año, de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Asesinada por Francisco Javier “N”, alias “El Trompas”, cuando éste intentó robarle el celular a Tacoronte en la ciudad morelense de Cuautla, donde ella se encontraba de visita en la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal. No es la única, otras cuatro estudiantes de la UAEM han sido asesinadas en menos de dos años, dos de ellas por sus propios compañeros de universidad.

No es fácil vivir en Morelos, menos si se es mujer. Como señala en entrevista Adriana Gómez, egresada de Ciencias Políticas de la UAEM e integrante del Centro Comandanta Ramona, espacio de lucha feminista al interior de la universidad, “Morelos es el estado con la tasa más alta de homicidios de jóvenes entre 13 y 29 años”. Ella es de Jiutepec y cuenta que no conoció “la educación pública sino hasta la universidad, cuando entré a la maravillosa UAEM”. Sin esta institución, Gómez no habría podido acceder a la educación superior, no tenía los recursos para seguir en una universidad privada. Al ingresar, según sus propias palabras: “Ya me asumía feministas. Mi jefe de carrera, el maestro Lalo, me animó a postularme al Consejo Técnico. Sin experiencia previa, choqué contra una estructura clientelar añeja, grupos de la Federación de Estudiantes cooptados por sindicatos y autoridades que compraban lealtades con favores que deberían ser derechos garantizados”. Los grupos porriles son otra de esas tantas idiosincrasias del movimiento estudiantil en México, estudiantes que funcionan como brazo armado de las autoridades universitarias. El 68 también tuvo sus federaciones charras: el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación o la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos.

Para Gómez, habitar el estado de Morelos o su universidad “es presenciar en carne propia como escala la violencia machista, es vivir en constante alerta e indignación”. Sin miedo, acusa a la UAEM de encubrir a acosadores o hasta a violadores: “Es indignante ver a docentes sosteniendo discursos misóginos y acosando generación tras generación en total impunidad. Conforme avanzas en la carrera, descubres que varios están denunciados en la Fiscalía por alumnas, señalados de violentar a sus parejas, que son sus propias colegas investigadoras, o con antecedentes gravísimos mientras ocupaban carpos públicos. Los ves paseándose tranquilos y refugiados en la universidad y las instituciones del Estado”. Y añade que “quienes contamos con la voluntad y el respaldo colectivo, transformamos esta realidad en digna rabia porque no queda de otra, porque desde las aulas hasta el Congreso, las autoridades han demostrado un desinterés absoluto por cuidar nuestras vidas”.

El gobierno de Morelos carece de un plan integral para combatir la violencia de género, como indica Gómez, su estrategia “se reduce a la Secretaría de las Mujeres y a los Centros Libres, que ni siquiera operan en todos los municipios y donde esperan de brazos cruzados mientras las mujeres sortean una infinidad de trabas burocráticas”. En la UAEM las cosas no son muy diferentes, la institución no se considera parte responsable en la transformación del estado. “La universidad asume”, dice Gómez, “que no les debe seguridad a sus estudiantes porque esa obligación no está escrita al pie de la letra en un papel”.

Ante la ineficiencia e impunidad del Estado, las mujeres de Morelos se vieron obligadas a organizarse para combatir la violencia machista que las atraviesa. Para Gómez, las colectivas feministas al interior de la universidad son un rayo de luz. Piensa que al movimiento estudiantil lo “define la capacidad de sobreponernos a la criminalización y a los intentos constantes de las autoridades por cooptar voluntades e institucionalizar cualquier organización emergente”. Para ella no es una opción quedarse de brazos cruzados “cuando la universidad pública te forma con sentido crítico”. Por eso es crítica con aquellos compañeros varones que minimizan y ridiculizan la lucha feminista: “Dentro de los mismos colectivos persiste un recelo particular hacia el feminismo. A muchos les sigue resultando más cómodo articular las demandas desde la clase o las precariedades de la juventud, que nombrar a las violencias de género”. Gómez espera que sus luchas en el estado de Morelos, “consoliden una generación más crítica y menos machista, dispuesta a cruzar disciplinas para leer las llamadas ‘crisis de seguridad’ como lo que verdaderamente son, emergencias sistémicas y feminicidas”. Y no se olvida de ser autocrítica, de reflexionar que “sino nos atrevemos a mirar y desmontar desde la raíz, seguiremos atrapadas en el mismo ciclo de simulación de siempre”.

De ahí el valor de las colectivas feministas. Gómez las concibe como el futuro: “Muestran formas de cuidado, acompañamiento y reparación comunitaria que el Estado, con sus lógicas jerárquicas y patriarcales, es incapaz de siquiera imaginar”. También menciona que admira “profundamente su valentía” y que “son las colectivas las que ponen el cuerpo en las grandes denuncias que han sacudido y transformado la historia reciente de nuestro país”.

Por todo lo anterior, Gómez, “como universitaria y morelense en una tierra zapatista”, tiene “la convicción de que la lucha estudiantil va hacia una transformación estructural de nuestro estado”. Afirma que su generación ya no es “una juventud desinformada, despolitiza o que aplaude a la clase política”, es una “atravesada por una violencia brutal”. Y entiende que la lucha estudiantil, o al menos la feminista, tiene por objetivo la despenalización del aborto en Morelos, el único estado del centro del país que aún lo criminaliza.

Nuevas luchas en el IPN

Un 23 de septiembre de 1968, el ejército y la policía asaltaron las instalaciones universitarias del Casco de Santo Tomás para acabar con el movimiento estudiantil. Sin embargo, los estudiantes del IPN no se rindieron. Usaron piedras, bombas caseras y cohetes para frenarles. Ante esto, el gobierno autorizó el uso de tanques, bazucas y rifles de asalto. El saldo final fue de varios estudiantes muertos y decenas de heridos y detenidos.

Hoy las luchas del IPN son otras, pero las mismas. Gauri, originaria del Estado de México y estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, comenta en entrevista: “Desde muy chiquita siempre fui muy consciente de los movimientos sociales y de la importancia que tienen. Sin embargo, nunca me había involucrado realmente en uno hasta abril de este año. Sentí que, de alguna forma, tenía la responsabilidad de apoyar. Empecé yendo a las marchas, después a las guardias en la escuela y, poco a poco, ya no salí de ahí. Creo que fue algo que se fue dando de manera muy natural. Al principio solamente quería apoyar, pero conforme fui conociendo más a las personas, las problemáticas y la organización, entendí que también quería formar parte del movimiento”.

A finales de mayo de este año, estudiantes del IPN empezaron a exigir la destitución del director general de su universidad, Arturo Reyes Sandoval, por denuncias de desvío de recursos, falta de material para sus prácticas y abandono sistemático de la infraestructura. El 21 de mayo, la comunidad estudiantil organizada tomó las instalaciones televisivas del Canal Once. 74 días resistió el estudiantado, después, las autoridades lograron recuperarlo. Esta es la primera experiencia en el movimiento estudiantil de Gauri. Para ella “que haya terminado la toma no significa que todo lo que se hizo durante el movimiento pierda su valor”. “Hay momentos de cansancio, incertidumbre y también situaciones a las que nunca te habías enfrentado”, dice convencida de su lucha, “pero creo al final es algo que vale totalmente la pena cuando tienes claro por qué lo estás haciendo”. Y agrega que “un movimiento no solamente existe durante las marchas o las asambleas, sino también en todas esas pequeñas cosas que ocurren durante una guardia y en la convivencia diaria”.

La experiencia de Gauri es corta pero significativa, rápidamente entendió “que un movimiento estudiantil está compuesto por muchísimas realidades diferentes, no todos llegamos por las mismas razones, pero podemos encontrar puntos en común y organizarnos a partir de ellos”. Aunque casi nunca es fácil: “Hay cansancio, desacuerdos y momentos en los que cuestionas muchas cosas. Pero creo que precisamente todo eso forma parte de aprender a organizarse y a construir colectivamente”. Gauri también cree que “ni un movimiento ni una asamblea deberían de depender de una sola persona”. Tiene claro que el proceso asambleario implica “escuchar diferentes opiniones, discutirlas y llegar a acuerdos”. Y piensa que “las redes sociales han cambiado muchísimo la manera en la que se comunica y se organiza un movimiento”, pero sostiene que “la organización presencial, las asambleas y el trabajo cotidiano son fundamentales”.

Hay algunas cosas que no cambian. Al igual que en el 68, para Gauri, “el punto central es no conformarnos con que las cosas sean de determinada manera solamente porque siempre han sido así”. Ayer como hoy, el núcleo del movimiento estudiantil “es la defensa de una educación pública y digna, y de los derechos de quienes forman parte de las instalaciones educativas”. Por eso afirma convencida: “El movimiento sigue construyéndose y creo que sería un error pensar que todo está definido. Para mí, una de las cosas más importantes ahora es mantener la organización y que las personas que participaron sigan involucradas. No sé exactamente hacia dónde va a llegar la lucha estudiantil del IPN, pero creo que depende mucho de nosotros seguir organizándonos, seguir cuestionando”.

La UNAM también está presente

La máxima casa de estudios de México también tiene sus problemas. Al interior hay quien busca cambiar las cosas, mejorar las condiciones del estudiantado, del profesorado y de las y los trabajadores de la UNAM. Rojo Carmesí, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, dice en entrevista que su alma mater “es una gran Universidad, pero si administraran mejor el presupuesto, trataran mejor laboralmente a sus profesores y cuidaran a sus alumnos, podría ser mil veces mejor de lo que es, yo creo que se aprovecha ese mismo amor que muchos le tenemos para explotar de más a su comunidad, sobre todo la docente”. Por eso, para ella, el 2 de octubre “es el recordatorio de que siempre que luchamos corremos peligro, aún si no tenemos armas, aún si no sabemos pelear, aún si no sabemos causar daño”, y argumenta que “quizá por eso sea mejor sí saberlo”.

Carmesí también recuerda que el 68 no fue sólo una matanza. “Creo yo que nos muestra el poder de movilización al que podemos aspirar como movimiento estudiantil”, anota. Ella es oriunda de Michoacán, fue hasta su preparatoria que empezó a vivir en la CDMX. Cuenta: “Desde que tengo memoria soy consciente de ser hija de la huelga del 99. Ahí se conocieron mis padres y desde siempre fue parte de mi vida. Así que decidí que una vez entrara en la UNAM empezaría a militar y a integrarme a la lucha estudiantil… Y así lo hice”.

Respecto al último examen de ingreso a la licenciatura impartido por la Universidad, comenta que le “parece un desacierto enorme haber realizado el examen de manera virtual para los estudiantes”, no está peleada con las nuevas tecnologías, “y uno doblemente grave haber citado presencialmente para el examen de control a los estudiantes del interior de la República, en localidades más inaccesibles que la propia CDMX”. La decisión del rector Leonardo Lomelí Vanegas de contratar a la empresa Territorium Life, a la que le pagaron al menos 90 millones de pesos entre 2025 y 2026 para encargarse de la seguridad del examen, afectó, como casi siempre, a los más vulnerables: “No justificaré a quienes hicieron trampa, la rectitud es importante para mí, pero también me parece que las autoridades manejaron muy mal las posibles soluciones y que, para variar, quienes menos oportunidades económicas tenían fueron quienes más sufrieron las consecuencias de errores que no les correspondían”. A partir de la subida masiva en el puntaje, de la lucha de quienes no se quedaron, pero contestaron las preguntas honradamente y del escándalo público que ocasionó en la sociedad civil, el rector Lomelí Vanegas decidió volver a la modalidad presencial del examen.

Desde niña, Carmesí ya miraba al Consejo General de Huelga como una estrella guía o un faro que alumbra el porvenir. No se engaña, sabe que organizarse es complicado, que el sector estudiantil es sumamente diverso: “Hay quienes tienen que tener dos trabajos para pagarse su carrera, como hay quienes estudian por mera obligación familiar, con todas las comodidades. Y al final, lo que nos reúne ahí son las ganas de aprender, pero muchas veces no se dimensiona que no sólo se aprende en las clases y no sólo se aprende cómodamente y que de pronto es necesario aprender de la opinión de un compañero en la asamblea o de lo que se dijo en un mitin o una marcha. O de los libros de círculos de estudio político o incluso de lo que nos toca aprender de muchos temas para redactar correctamente un pliego o de lo que nos cuenta el otro en la guardia de un paro”. Son esas pequeñas cosas, acota Carmesí, las que forman y dan fuerza a la organización.

Es consciente de las contradicciones internas al interior de su propia lucha. Para ella, el movimiento estudiantil de la Universidad tiene “una energía y explosividad muy admirable y necesaria, pero combinada con varios problemas como la falta de disciplina o la poca capacidad de retención y compromiso”. Por eso considera que las luchas fundamentales del estudiantado en la UNAM van por “una mejor distribución del presupuesto, una posición clara de la institución contra el genocidio palestino y unos protocolos de seguridad y género funcionales”. Porque, como Carmesí señaliza, “al final del día, nos guste o no, sólo tenemos a nuestros compañeros”.

FUENTE/MEDIO: DESINFORMÉMONOS.
AUTOR: MARIO MENESES CANDELARIA.
ENALCE: https://desinformemonos.org/2-de-octubre-no-se-olvida-testimonios-del-movimiento-estudiantil-del-presente/

Sheinbaum condena actos violentos en marcha del 2 de octubre y señala actos de provocación

La presidenta señaló que el grupo de encapuchados que agredió a elementos policiales buscó provocar para construir una narrativa de represión similar a la de 1968.

“¿Qué buscaban?”, preguntó la presidenta Claudia Sheinbaum en nueve ocasiones sobre los actos de violencia en la marcha en conmemoración de la matanza de 1968, a lo cual también respondió: “Un 2 de octubre (...) que dijeran ´ay un régimen represor, que reprime estudiantes en un 2 de octubre´”. 

A cuatro días de los hechos en que 94 policías resultaron lesionados, la mandataria federal dijo que se trató de una provocación y, sobre todo, celebró la contención de los elementos policiacos porque no alimentaron la narrativa de la oposición, en especial apuntó a las publicaciones de Claudio X. González, aunque algunos de los elementos fueron quemados y uno continúa “en situación delicada”, dijo esta mañana, además de los 29 civiles también heridos.

“Primero mucha provocación, ¿de qué sirve esta violencia? Este uso de... incluso había bombas molotov, ¿de qué sirve? ¿A quién le sirve? ¿Qué buscaba este grupo que lleva cubierta la cara?, ¿qué buscan?, ¿por qué hacen estas manifestaciones en una ciudad de libertades?, de plena libertad, absoluta y plena libertad. ¿Qué buscan? ¿Qué buscaban? Un enfrentamiento, desde mi punto de vista, con la policía... Un 2 de octubre”.  

Redundó: “¿Qué buscaban con esta posible respuesta? Pues que dijeran ´ay un régimen represor, que reprime estudiantes en un 2 de octubre´. A mí me llama la atención -lo pongo como temas que aparecieron ese día- una publicación de Claudio X. González búsquenla porque no la voy a poner aquí porque es muy ofensiva del Jr. tóxico y la provocación. Querían decir que el régimen de la cuarta transformación... el gobierno de la cuarta transformación es igual que el gobierno del 68, reprime. Lo pongo aquí para el análisis general”.  

Reiteró: “¿Qué buscan estos grupos que se cubren la cara? Que -primero mi apoyo a los policías, nuestro apoyo a los policías que resultaron heridos y su valentía por la contención la verdad, es increíble cómo contuvieron sin caer en ninguna provocación, con heridas personales- pero hay que preguntarse ¿qué buscan estos grupos ¿Cuál es su intención?”. 

Después habló de los delitos que se cometieron los integrantes de este llamado “bloque negro”, para lo cual la Fiscalía de la Ciudad de México inició una investigación para identificar a quienes participaron en estos hechos, particularmente en las agresiones directas a policías. 

“Porque ellos, los policías contenían y la agresión vino de un solo lugar, de este grupo de personas” y admitió que es necesaria “obviamente mayor capacitación y fortalecimiento de la policía de la Ciudad para poder contener situaciones como las que se presentaron”.  

Se expresó en contra de las manifestaciones violentas que no se deben dar “menos en una ciudad de libertades como es la Ciudad de México, de un país de libertades”. 

Puede haber personas que, dijo, no estén de acuerdo con el gobierno, “pero esta agresión a personas, a periodistas tiene que revisarse”.  

Llamó también a que las manifestaciones sean pacíficas “y la pregunta es ¿qué ganan estos grupos?, ¿qué buscan? Porque los extremos se juntan, los supuestamente muy radicales también se juntan con la derecha ahí están bien juntitos. Por eso llamo la atención de las publicaciones de ese día y ¿qué buscaban? ¿Qué esperaban más allá de la crítica constructiva de mayor contención?”. 

Además de que dijo que es muy importante que la policía de la capital del país no cayó en provocaciones “porque entonces hubieran alimentado la narrativa que tenían ese día”.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: DALILA ESCOBAR.

Impunidad sostenida por décadas y en diferentes gobiernos mantienen vigente nuestra lucha: Comité 68

“Es la impunidad sostenida por décadas y en diferentes gobiernos lo que mantiene vigente nuestra lucha”, aseguró el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, en el marco del 56 aniversario de la masacre estudiantil en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 y frente al cierre de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas de 1965 a 1990 (CoVEH), cuyos objetivos, aseguró, “aún no se han alcanzado”.

“Ni perdón ni olvido, castigo a asesinos”, se exige 55 años después

Miles de personas marcharon desde la Plaza de las Tres Culturas hacia el Zócalo capitalino con el fin de conmemorar los más de 50 años que han transcurrido desde la masacre contra los estudiantes ocurrida en 1968; el Comité 68 destaca la importancia de recordar el suceso, además de denunciar la “justicia transicional” que lleva a cabo el Gobierno actual.

Cincuenta y cinco años de memoria, sin justicia ni un completo esclarecimiento de los hechos. Eso significa conmemorar la Matanza de Tlatelolco del 2 de octubre para los miles de estudiantes que tomaron las calles en la Ciudad de México este lunes.

Marcha del 2 de octubre: acaba mitin en el Zócalo; hay al menos 4 policías lesionados

El contingente principal avanzó sin problemas por las calles del Centro Histórico de la CdMx, pero un grupo de unos 80 encapuchados fue encapsulado en Eje Central después de un enfrentamiento que dejó cuatro heridos leves, todos de la policía.

La manifestación para clamar por justicia por los eventos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco transcurrió este sábado con relativa tranquilidad en la Ciudad de México, salvo por eventos aislados entre encapuchados y policías que dejaron cuatro lesionados hasta ahora, todos ellos uniformados.

La marcha se llevó a cabo con la presencia de unos cinco mil 200 participantes, de ellos, aproximadamente 80 eran encapuchados, de acuerdo con autoridades capitalinas. Los asistentes permanecieron en la Plaza de la Constitución hasta las 18:40 horas (tiempo del centro de México) aproximadamente, luego de finalizar un mitin.

Mientras México reconoce el legado del movimiento estudiantil, el gobierno censura miles de archivos: Kate Doyl

El gobierno mexicano censura los archivos de 1968 que por breve tiempo, resultado de los esfuerzos de exigir transparencia oficial, fueron accesibles al público, afirmó ayer el National Security Archive (NSA), organización independiente de investigaciones y documentación en Washington.

Mientras México reconoce el legado del movimiento estudiantil y llora la matanza de sus líderes, el gobierno federal ha removido, censurado y reclasificado miles de archivos antes accesibles de esa época, escribe Kate Doyle, directora del Proyecto México del NSA.

El 68 que tampoco se debe olvidar: el de las normales rurales

El 68 no fue solamente la Noche de Tlatelolco. No fue solamente el 2 de octubre. La Operación Galeana, como se le nombró a la misión del Ejército Mexicano en la Plaza de las Tres Culturas hace 50 años, fue apenas el inicio de una brutal represión contra los estudiantes organizados.

El embate no se circunscribió a los planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en la capital del país. La furia militar se dirigió, semanas y meses posteriores, hacia los estados de la República. Y se ensañó con aquellos alumnos que podían darle un sentido realmente nacional al movimiento estudiantil: los normalistas rurales.

Represión de 1968 fortaleció la lucha armada: inteligencia militar

Tras la matanza del 2 de octubre, hubo quienes no se dejaron aplastar y se organizaron para responder al Estado: cientos tomaron las armas y dieron pelea toda la década siguiente

Archivos de inteligencia militar reconocen que la represión contra los estudiantes en 1968 (y luego en 1971) orilló a cientos de jóvenes a optar por la lucha armada. Algunos se integraron a guerrillas ya existentes y otros formaron nuevos movimientos revolucionarios.

Matanza de 1968, impunidad del Ejército Mexicano

El Ejército Mexicano y los civiles que les ordenaron tienen responsabilidad histórica en la matanza, señalan expertos en Fuerzas Armadas. A 50 años, la capacidad de despliegue y fuego es mayor. Otra decisión como la del 2 de octubre podría superar fácilmente los saldos de aquella masacre

Miles llenan la Plaza de las Tres Culturas a 50 años de la masacre

A 50 años de la masacre de Tlatelolco, miles llenan la tarde de este martes la Plaza de las Tres Culturas, en preparación de la marcha con la que se conmemorará el aniversario del movimiento estudiantil de 1968 y se demandará justicia.
Hay estudiantes y activistas, egresados que vivieron el movimiento, miembros del Comité 68, vecinos de la unidad habitacional de Tlatelolco, miles de jóvenes y adultos.

Marchas por la masacre del 2 de octubre en Guerrero y Michoacán

Hoy se conmemoran 50 años de la masacre de Tlatelolco en la Ciudad de México, por lo que se realizaron diversas marchas en otros estados de la República, como Michoacán y Guerrero.
Ex dirigentes del 68 en Guerrero
Unas 400 personas marcharon por las principales calles de la capital de Guerrero.
Se escuchó la clásica consigna "¡2 se octubre… No se olvida… Es de lucha combativa!", coreada por contingentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg); de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG); del Colegio de Bachilleres, y de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).
Cabe mencionar que en la UAG se refugiaron varios ex dirigentes del movimiento estudiantil del 68, entre ellos Félix Hernández Gamundi, Salvador Martínez Della Rocca y Rafael Aréstegui Ruiz.
También por los 43, en Michoacán
Organizaciones sociales, entre ellas la de padres de familia que encabeza el ex dirigente magisterial Delfino Paredes, marcharon esta mañana del monumento al general Lázaro Cárdenas a la Plaza Melchor Ocampo, para conmemorar el medio siglo de la masacre del 2 de octubre de 1968.
Fueron cientos de personas las que partieron después de las 9:00 al centro histórico de la capital michoacana, con pancartas alusivas al “2 de Octubre no se olvida” y otras en que demandan justicia en el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero hace cuatro años.
Está previsto que después de las 15:00 marcharán estudiantes de la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL), de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, así como alumnos de las ocho escuelas normales de Michoacán.

FUENTE: LA JORNADA
AUTOR: SERGIO OCAMPO

Conmemorarán matanza del 2 de octubre con ritual multicultural

Un ritual espiritual y místico dedicado a los caídos del 2 de octubre de 1968 se realizará en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, con ceremonias, danzas de diversas tradiciones y cantos chamánicos siberianos y de la tradición japonesa.
En conmemoración de los 50 años del movimiento estudiantil culminado con la masacre, se efectuará el simbólico encuentro Flores y cantos por la memoria, en el que confluirán artistas y delegaciones de más de 12 países en ceremonias y rituales que iniciarán desde las 6 de la mañana.

Manifestación del 2 de octubre une reclamos de justicia por 68, Ayotzinapa, Nochixtlán y Atenco

En el recorrido desde Tlatelolco hasta el Zócalo en la Ciudad de México participó gente de Ayotzinapa, Chapingo, la UNAM y el IPN, entre otros grupos.

Integrantes del Comité 68 y de otras organizaciones marcharon este domingo para conmemorar los hechos del 2 de octubre de 1968, cuando estudiantes fueron asesinados tras participar en manifestaciones.

Durante la manifestación también se pidió justicia por los casos de violaciones a derechos humanos y muertes en Ayotzinapa, Atenco, Nochixtlán, Tanhuato, Aguas Blancas  y Acteal.

El recorrido desde Tlatelolco hasta el Zócalo capitalino comenzó cerca de las 12:50 horas, avanzando sobre calles como el Eje Central.


“Alrededor de siete mil personas se movilizaron en paz y libertad hacia el Zócalo, donde la manifestación concluyó con un mitin alrededor de las 15:00 horas”, indicó el gobierno de la Ciudad de México, en un comunicado.





Además del Comité 68 participaron en la manifestación normalistas de Ayotzinapa, padres de los 43 desaparecidos, el Comité Cerezo, y gente de Chapingo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y del Instituto Politécnico Nacional (IPN)), además de sindicalistas, entre otros grupos.

“La violencia del Estado sigue vigente con el caso Nochixtlán, Atenco y los maestros”, fue uno de los gritos en la protesta, de acuerdo con Reforma.


“Reclamamos que está manera del Estado y del Gobierno para tratar con el pueblo termine de una vez por todas. Por eso seguimos reclamando, a 48 años, la acción de la justicia para el caso del 2 de Octubre, de 10 de Junio, de la llamada Guerra Sucia de los crímenes en Acteal, Aguas Blancas, el Charco, Tanhuato y Nochixtlán”, dijo Félix Hernández Gamundi, del Comité 68,  en el mitin en el Zócalo.





Manuel Granados, titular de la Consejería Jurídica y de Servicios Legales (CEJUR) en la Ciudad de México, dijo que se desplegaría un operativo especial en los más de 50 Juzgados Cívicos de la capital.


Jueces, secretarios y supervisores mantendrán un dispositivo especial permanente “ante cualquier incidente que pudiera enturbiar la jornada”, se indicó en un comunicado.





A las 14:30 horas, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México indicó que no se habían registrado incidentes.





FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: REDACCIÓN.
LINK: http://www.animalpolitico.com/2016/10/octubre-68-marcha-ayotzinapa-protesta/

A un año de su detención el 2 de octubre, cuatro personas persisten en su defensa

MÉXICO, D.F: A un año de su detención durante las protestas del 2 de octubre de 2013, que devinieron en confrontación con policías, cuatro personas continúan el proceso de apelación a las decisiones judiciales e impulsan amparos para recuperar su libertad.

Jorge Mario González García, Alejandro Bautista y Abraham Cortez, permanecen presos y y combaten las sentencias que los confinaron a más de cinco años de prisión por la presunta comisión del delito de ultrajes a la autoridad.

A ellos se suma Gabriela Hernández Arreola, conocida en redes sociales como Luna Flores, quien justo hoy recibió la confirmación de la sentencia de un año cuatro meses impuesta por la juez penal Marcela Ángeles Arrieta, quien debió reabrir el expediente hace unas semanas por una orden de la instancia superior por violaciones al debido proceso.

En diferentes oportunidades procesales, los presos del 2 de octubre de 2013 han expuesto las contradicciones, ausencia de probanzas y violaciones de garantías de que se dicen víctimas sin que hasta el momento, las instancias judiciales hayan admitido sus pruebas.

En el caso de Jorge Mario González, detenido cuando viajaba a bordo de un camión de la Ruta 1, en la calle Isabel La Católica, las únicas pruebas en su contra son los testimonios de dos policías que no lo identifican plenamente como el perpetrador de los delitos que se le imputan.

Conforme a la acusación, desahogada también por la juez Ángeles Arrieta, el operativo que detuvo a la unidad de la Ruta 1, ocurrió por un llamado al número de emergencia, en el que se indicó que desde el autobús se arrojaban objetos explosivos que habrían causado daños a mobiliario urbano, particular y a transeúntes.

Sin embargo, en el caso jamás se acreditaron lesiones, no hubo denuncia ni víctimas de las supuestas detonaciones. Un peritaje determinó que no había registro de daños a mobiliario ni propiedades de ningún tipo y no hay testigos de que esos artefactos hayan sido arrojados.

En la toca 273/2014, desahogada en la Quinta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, constan las declaraciones de los policías Édgar Utrera y Karina Rosales, quienes aseguraron que no vieron los artefactos explosivos ni si alguien los arrojó. Tampoco pudieron identificar a Jorge Mario como responsable, excepto porque, afirman, fue señalado por el chofer del camión y los pasajeros.

Pero éstos tampoco fueron llamados al juicio que –no obstante que se trató de un delito leve y con falta de pruebas– Jorge Mario enfrentó en prisión, debido a que la juez Marcela Ángeles Arrieta, consideró que el exestudiante del CCH Naucalpan, era una persona de “peligrosidad social”.

De acuerdo con Nuria Ramírez, pareja del joven, se espera que en esta misma semana un tribunal constitucional asigne el caso a un ponente a fin de que puedan desahogarse diferentes violaciones a garantías y lo que organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han considerado: Se trata de un preso de conciencia porque se le tiene en prisión por sus ideas, es decir, por ser anarquista.

El comediante preso

Alejandro Bautista ya fue sentenciado y ahora gestiona un amparo para obtener su libertad. El 2 de octubre de 2013 fue detenido en la avenida Reforma, mientras videogrababa los hechos de violencia de esa jornada que implicó la agresión a decenas de periodistas y visores de derechos humanos perpetrada por policías de la ciudad.

Preso en el Reclusorio Norte, fue acusado de ataques a la paz pública en pandilla. Sin embargo, el hecho no se sostiene en los videos de las cámaras de vigilancia de la ciudad que demuestran, entre otras irregularidades del proceso, que estaba solo grabando con su cámara y que no fue detenido en el lugar ni por las personas que lo imputaron, según el Ministerio Público.

Lo que sí se ha documentado es que Alejandro Bautista había interpuesto una serie de denuncias contra el ahora exjefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, el jefe delegacional en Tlalpan y otras autoridades capitalinas, por lo que consideraba despojos de tierras y otros delitos relacionados con la resistencia de los barrios y pueblos originarios localizados al sur de la Ciudad de México que se oponen a los megaproyectos urbanísticos e inmobiliarios en el sector.

Dirigente del colectivo En Defensa de Cuatlicue, un juicio sumario resolvió de inmediato que Bautista era culpable y, ante la contradicción entre la versión del Ministerio Público aceptada por el juez, y la suya sostenida en videos, espera que el amparo revierta lo que considera irregularidades en su caso.

Algo similar ocurre con Abraham Cortés, quien fue detenido ese día acusado de incendiar a un policía al arrojarle un coctel molotov. Su abogado, Rubén Díaz, ha insistido infructuosamente en que el video presentado como evidencia está editado y lo que Abraham arrojó fue un botellín de plástico que ni siquiera impactó a los granaderos, según un video en el que se muestra una secuencia de escenas distintas a la de la fiscalía.

Respecto a Gabriela Hernández Arreola, el delito que se le imputa es ultrajes a la autoridad, pues según la versión de dos policías, la noche del 2 de octubre del año pasado la mujer de casi 50 años les gritó “puercos asalariados”, frente al llamado búnker, el centro de detención de la colonia Doctores de esta ciudad.

Gabriela, a quien se conoce por su nickname de redes sociales como Luna Flores, presentó como prueba un video en el que se demuestra que mientras, efectivamente, un grupo de personas protestaba frente a la dependencia oficial, ella permanecía sentada observando la escena a la distancia. De nada sirvió.

Luego de pasar varios meses en la prisión femenil de Santa Marta Acatitla, Luna fue puesta en libertad cuando la segunda instancia ordenó a la juez Arrieta revertir el calificativo de “peligrosidad social” y reponer el procedimiento por errores de forma. Desde abril pasado, Luna estuvo libre enfrentando el juicio que, sin embargo, esta mañana se resolvió por dicha juez en el mismo sentido de la resolución anterior. Por ello, deberá apelar una vez más el fallo.


“Yo ya me lo esperaba pero aun así, estoy triste porque no hay justicia, porque pueden retorcer las leyes hasta donde quieren sin que nadie haga algo para frenarlos. Es muy triste ver lo que ocurre con la justicia por consigna y cómo otros compañeros deben enfrentar sus casos con huelgas de hambre para tratar de llamar la atención y la conciencia de los que gobiernan”, dijo hoy en entrevista telefónica con Apro.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA.

Pide Mancera una marcha pacífica el 2 de octubre

MÉXICO, D.F: El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera –que en un solo año sumó 54% más policías para “controlar” movilizaciones–, pidió a los participantes en la marcha del 2 de octubre que conmemoren esa fecha de manera pacífica y se eviten actos violentos.

“Hoy hacemos un llamado a todas las organizaciones y a todos los manifestantes en la ciudad para que se desarrollen estas marchas en paz, como se desarrolló la de ayer (por parte de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional). Así es como queremos que sea en la Ciudad de México”, dijo.

Añadió: “Nosotros vamos a poner todo lo que esté de nuestra parte en el gobierno para que así siga siendo: una manifestación en paz, una manifestación que cuida los derechos de todos y todas”.

En conferencia de prensa, Mancera destacó que durante el desarrollo de la movilización para conmemorar el 47 aniversario de la masacre de estudiantes en Tlatelolco, habrá presencia policiaca.

“Obviamente presencia de policía únicamente en los puntos de resguardo y puntos estratégicos, me refiero a la Policía Metropolitana, a los cuerpos metropolitanos. Esto va a ser el esquema operativo, les reitero, muy similar al que tuvimos el día 26”, destacó.

El mandatario capitalino comentó que aún se trabaja en la planeación de la marcha de este viernes 2, y confió en que se realice de manera pacífica, de la misma manera como se desarrolló la del sábado pasado, cuando se cumplió un año de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero.

“La Secretaría de Gobierno ha tenido reuniones ya con los organizadores, desde ahora exhortamos para que sea una marcha pacífica, así se ha platicado: que será una marcha pacífica”, apuntó.

Ayer el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), Jesús Rodríguez Almeida, detalló que se desplegarán tres mil policías para vigilar las movilizaciones y agilizar el tránsito en las vialidades donde transite el contingente.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: REDACCIÓN.