Nacional

Imágenes del tema: kelvinjay. Con la tecnología de Blogger.

Estados

Política

Violencia

» » » Los periodistas investigan, ¿y las autoridades qué hacen?

Cuando se silencia a un periodista, no solamente se afecta a una persona: se limita la posibilidad de que miles de ciudadanos conozcan lo que ocurre con los recursos públicos. El 2 de noviembre se recuerda a quienes ya no están, pero no dejemos solos a quienes siguen haciendo su trabajo


Ayer, 2 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, pero no basta con recordar a quienes fueron asesinados por hacer su trabajo. Es necesario seguir exigiendo justicia y que estos crímenes no queden impunes. También debemos defender a quienes hoy investigan, cuestionan al poder y revelan información que algunos preferirían mantener oculta, incluso cuando se trata de asuntos de interés público.

El lema de la ONU para este año, “Las amenazas evolucionan. La impunidad persiste”, nos recuerda que las formas de intimidación cambian, pero el problema de fondo continúa: periodistas amenazados, agresiones sin esclarecer, ataques selectivos y crímenes que siguen sin recibir justicia.

Las cifras confirman la gravedad del problema. De acuerdo con la UNESCO, durante 2024 y 2025 fueron asesinados 189 periodistas en el mundo. El 67 por ciento murió en zonas de conflicto y la tasa global de impunidad por estos crímenes alcanzó el 86 por ciento. Es decir, casi nueve de cada diez asesinatos permanecen sin una resolución judicial.

En México, datos de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), correspondientes al periodo de julio de 2010 a marzo de 2026, registran 1,885 indagatorias por delitos contra periodistas. De ellas, solamente 53 concluyeron con sentencia condenatoria. Una cifra que evidencia las deficiencias en la investigación y procuración de justicia.


Durante mi paso por el INAI tuvimos la oportunidad de editar un libro que recuerdo con especial significado: ¿Por qué los mataron?, una publicación que reúne historias de periodistas y mantiene viva la memoria de quienes fueron víctimas de la violencia por ejercer su oficio. Fue un esfuerzo para recordar que detrás de cada periodista hay una historia, una familia y una voz que la sociedad no debió perder.

Ese libro cobra sentido cada vez que conocemos una nueva amenaza o agresión contra quienes ejercen el periodismo. Su legado no puede quedarse en una publicación ni en una ceremonia. Debe traducirse en justicia y protección para quienes siguen investigando.

En México, el periodismo de investigación ha permitido conocer hechos que las instituciones no siempre detectan o que, aun conociéndolos, no necesariamente investigan con la debida diligencia. Hoy vemos casos relacionados con presuntos actos de corrupción y abusos en instituciones como el INE, Pemex y el IMSS, así como posibles irregularidades en contrataciones públicas. Gracias a periodistas que revisan información pública sobre contratos, documentos, expedientes y relaciones entre funcionarios y particulares, la sociedad ha conocido presuntas redes de corrupción, empresas que aparecen reiteradamente en contrataciones públicas, audios y videos que revelan posibles conflictos de interés, nuevas razones sociales que participan en licitaciones, proveedores favorecidos, gastos inflados y posibles desvíos de recursos.

Esas investigaciones no son sentencias, pero sí pueden aportar información de interés público y encender alertas que las autoridades están obligadas a atender.

Y cuando estas investigaciones salen a la luz, surge una pregunta inevitable: ¿qué hacen las instituciones encargadas de fiscalizar, investigar y sancionar frente a los posibles actos de corrupción que un periodista documenta y hace públicos?

¿Dónde están los órganos internos de control? ¿Qué seguimiento dan las contralorías a las irregularidades señaladas? ¿Qué hacen las auditorías con los hallazgos? ¿Qué investigan las fiscalías? ¿Cuántos expedientes avanzan, cuántos se archivan y cuántas responsabilidades terminan en sanciones?

El periodista no sustituye a la autoridad. No le corresponde integrar investigaciones ministeriales, ejercer facultades de auditoría ni imponer sanciones. Su responsabilidad es informar, investigar, cuestionar y poner a disposición de la sociedad hechos que deben conocerse. Entonces, ¿Qué esperan las autoridades? ¿Más pruebas? Ahí las tienen.

No podemos acostumbrarnos a que un reportaje revele una posible irregularidad, se genere indignación durante unos días y después todo quede en silencio. Tampoco podemos aceptar que las autoridades reaccionen solamente cuando un escándalo llega a los medios o se vuelve tendencia en redes sociales.

La protección al periodismo no consiste únicamente en ofrecer escoltas cuando existe una amenaza extrema. También exige prevenir las agresiones y garantizar condiciones para que periodistas y medios puedan trabajar sin intimidaciones, represalias ni censura.

Proteger a quienes investigan significa proteger el derecho de la sociedad a saber. Cuando se silencia a un periodista, no solamente se afecta a una persona: se limita la posibilidad de que miles de ciudadanos conozcan lo que ocurre con los recursos públicos, las decisiones de gobierno y el ejercicio del poder. También se restringen las libertades informativas y el derecho de acceso a la información.

El 2 de noviembre se recuerda a quienes ya no están, pero no dejemos solos a quienes siguen haciendo su trabajo. Que sus investigaciones no terminen archivadas, que las amenazas no se conviertan en sentencia y que las denuncias no se pierdan en la burocracia.

La memoria exige justicia; la libertad de expresión exige protección y la rendición de cuentas exige resultados.

FUENTE/MEDIO: EMEEQUIS (ESPECIAL).
AUTOR: JULIETA DEL RÍO VENEGAS.
ENLACE: https://emeequis.com/analisis/los-periodistas-investigan-y-las-autoridades-que-hacen/

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua

No hay comentarios:

Leave a Reply