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» » » » La violencia ya no es “caso aislado”: Morelos, primer lugar nacional en homicidios de jóvenes

Entre enero y agosto de 2026 Morelos registró 179 homicidios dolosos de adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años, la tasa más alta del país. Nueve estudiantes de la UAEM han sido asesinados en menos de dos años; expertos alertan por falta de transparencia y policía debilitada. La violencia aún sigue

En Morelos la violencia que mata a adolescentes y jóvenes dejó de ser desde hace tiempo lo que las autoridades suelen argumentar, “casos aislados”.

Entre enero y agosto de 2026 la entidad acumuló 18 homicidios dolosos de adolescentes de 13 a 17 años y 161 de jóvenes de 18 a 29, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) analizadas por Morelos Rinde Cuentas.

Al considerar la población de cada grupo, Morelos registró las tasas más altas del país: 0.91 homicidios por cada 100 mil habitantes entre adolescentes de 8 a 10 años y jóvenes de 18 a 29 años.

“Lo que vemos es que Morelos, además de estar en segundo lugar a nivel nacional, ya separándolo por rango de edad, sería primer lugar en el caso de jóvenes de 13 a 17, 18 a 19, lo que nos coloca, creo yo, como un foco rojo”, señaló.

En la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) nueve estudiantes han sido asesinados en menos de dos años: dos en 2025 y siete durante los primeros nueve meses de 2026. Son cuatro casos investigados como feminicidio y cinco homicidios ocurridos en circunstancias distintas. No existe información pública que permita afirmar que estén relacionados.

Nueve estudiantes. Nueve familias esperando justicia.

Nueve estudiantes

En 2025 Aylin Rodríguez Fernández, de 20 años, estudiante de Psicología, fue reportada desaparecida el 3 de abril tras salir de su domicilio en Cuernavaca. Al día siguiente fue localizada sin vida en la colonia El Porvenir, Jiutepec. La UAEM confirmó que se trató de un feminicidio y exigió una investigación con perspectiva de género.

El 17 de septiembre fue asesinado David Adrián Gómez, alumno de la Preparatoria Número 1. Salió de clases rumbo a su domicilio, pero no llegó. Su madre confirmó ante la Fiscalía que había sido localizado sin vida en Temixco. Familiares señalaron que recibió un disparo en la cabeza; la investigación permanece abierta.

Abril Gómez, hermana del joven, denunció que la UAEM fue indolente y que en su momento sólo se limitó a enviar una corona de flores. “Que no se olviden de ese caso, que no lo entierren, que busquen a los culpables y que se haga justicia”, expresó.

En 2026 Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18 años, estudiante de Contaduría, Administración e Informática, fue vista por última vez el 20 de febrero en Campus Chamilpa y localizada sin vida el 2 de marzo en sus inmediaciones. Su caso detonó la toma del campus y la exigencia de medidas de seguridad dentro y fuera de los espacios universitarios.

Ese mes fue asesinada Karol Toledo Gómez, de 18 años, estudiante de Derecho de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec. Desapareció el 2 de marzo y fue localizada sin vida tres días después en Coatetelco. Ambos casos provocaron movilizaciones y un paro prolongado en la UAEM, extendido a otras unidades académicas.

El 24 de mayo desapareció Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta. Familiares y estudiantes participaron en su búsqueda. El 2 de junio fue localizada sin vida en las inmediaciones de Tepoztlán. Su caso se integra al recuento de asesinatos, pero no al de feminicidios.

El 12 de septiembre Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, estudiante española de intercambio entre la Universidad de Barcelona y la UAEM, fue atacada con un arma blanca en la Casa de la Cultura de Cuautla y murió esa noche.

La Fiscalía informó que investigaba el caso bajo el protocolo de feminicidio. Había llegado a Morelos el 17 de agosto y tenía prevista su estancia hasta diciembre.

El 26 de septiembre Christian Shamed Arce Díaz y Gael Rojas Pérez, ambos de 17 años y alumnos de la Preparatoria Número 2, fueron asesinados a balazos en Chulavista, Cuernavaca, tras salir de una celebración. Un tercer menor resultó herido. Hasta las primeras investigaciones, la Fiscalía no había informado sobre detenidos ni móvil.

Ángel Miguel Hernández Flores, de 17 años, alumno de quinto semestre de la Preparatoria Número 1 y repartidor de una pollería, fue asesinado el 5 de septiembre mientras trabajaba en la colonia Satélite de Cuernavaca.

Su caso tardó semanas en hacerse visible, hasta que Resistencia Estudiantil UAEM comenzó a difundirlo y exigir justicia. Autoridades de la UAEM corroboraron que era alumno de la Preparatoria Número 1. De acuerdo con su credencial, tenía 17 años y pertenecía al bachillerato en Ciencias Sociales.

A más de tres semanas del homicidio, la familia continuaba a la espera de información sobre los avances de la investigación.

Resistencia Estudiantil declaró septiembre el mes más violento para la comunidad universitaria y difundió fotografías de Ángel Miguel, Claudia, Christian y Gael. “Pronunciaremos sus nombres para no olvidar las vidas que nunca se nos debieron arrebatar”, escribió el colectivo.

Jóvenes en la mira

Entre enero y agosto, 179 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años fueron víctimas de homicidio doloso.

Salinas plantea revisar las capacidades de seguridad: policías capacitados, certificados de control de confianza y acciones para aumentar el estado de fuerza. Morelos Rinde Cuentas documentó una reducción de elementos municipales; como ejemplo señaló que Cuernavaca disminuyó su estado de fuerza en más de 40% durante los últimos 10 años.
También cuestiona la falta de transparencia en un proyecto de 800 millones de pesos para cámaras de videovigilancia, previsto para cuatro años. Morelos Rinde Cuentas solicitó información, pero, según Salinas, no fue entregada porque el proyecto está en modificación o fue clasificado como reservado.
“Es un proyecto de 800 millones para cámaras, pero no hay transparencia y tampoco sabemos o creemos que eso vaya a resolver el problema de invertir solamente en cámaras de videovigilancia”, afirmó.

Proceso solicitó una entrevista a Rodrigo Heredia del Orbe, director general del Instituto Morelense de las Personas Adolescentes y Jóvenes (Impajoven), directamente y a través de Comunicación Social, para conocer su postura sobre la violencia que enfrentan adolescentes y jóvenes en Morelos. Hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta.

También se buscó a autoridades de la UAEM, mediante su área de Comunicación Social, para conocer su postura sobre los asesinatos y desapariciones de estudiantes y las medidas implementadas ante esta situación. Tampoco hubo respuesta.

¿Por qué están matando a los jóvenes?

Los nueve expedientes relativos a los asesinatos de los estudiantes ya mencionados muestran circunstancias distintas y corresponden a investigaciones ministeriales. Salinas plantea analizar la vulnerabilidad juvenil junto con las desapariciones y la posibilidad de reclutamiento o captación por grupos vinculados con la violencia, sin afirmar que todos los jóvenes asesinados estén relacionados con organizaciones criminales.

“Es un grupo vulnerable y a lo mejor podrían estar siendo víctimas, es un forzarlos”, explicó.

La estadística no explica quién mata ni por qué, pero muestra la magnitud: Morelos ocupa el primer lugar nacional por tasa de homicidio doloso entre adolescentes de 13 a 17 años y jóvenes de 18 a 29.

Para Iván Martínez Dunker, profesor investigador del Centro de Investigación en Dinámica Celular de la Universidad Autónoma Metropolitana, la violencia contra adolescentes y jóvenes tampoco puede entenderse sólo como un problema de seguridad.

“Esto es resultado de una falla profunda de nuestra estrategia, no sólo de seguridad, sino una estrategia social de recomposición”, sostuvo.

El investigador señala la falta de articulación entre los tres niveles de gobierno y el debilitamiento de los municipios, tanto en capacidades como en recursos, además de problemas históricos de corrupción y colusión entre autoridades y grupos criminales.

“A falta de Estado (el espacio) es ocupado por la criminalidad”, sostuvo.

Martínez Dunker considera que la respuesta también debe involucrar a la sociedad y las universidades.

“Creo que hay que partir del punto de que todos estamos fallando y es ahí en donde tenemos que cuestionarnos primero a nosotros mismos y ver qué es lo que nos toca hacer”, afirmó.

La violencia también llegó a la universidad

Aunque varios estudiantes fueron atacados mientras realizaban actividades cotidianas fuera de instalaciones universitarias, para Martínez Dunker las universidades no pueden permanecer al margen.

“Por más silencio que se tenga, por más que se deje de hablar, el tema es que ha crecido y esto, al final, está tocando la puerta”, expresó.

Considera que las instituciones educativas deben participar en la construcción de propuestas y espacios de diálogo.

“Las universidades, sus académicos, deben dar una guía a la sociedad a la que sirven, de hacia dónde ir”, sostuvo.

La violencia contra las estudiantes también pone bajo la lupa las medidas institucionales para prevenir y atender la violencia de género.

En un informe publicado en agosto de 2026, Intersecta señaló que, aunque existen avances legales, persisten obstáculos para hacerlos efectivos. Un análisis de 2023 encontró que 38 de 40 universidades revisadas contaban con unidades de igualdad de género, pero la mitad operaba sin presupuesto propio. Entre ellas estaba la UAEM.

Para la organización, la falta de recursos dificulta atender casos, realizar diagnósticos y capacitar al personal.

Los que faltan

A los nueve asesinatos se suman dos estudiantes desaparecidos.

Viridiana Anaid Morales Rodríguez, estudiante de la Facultad de Psicología de la UAEM, tenía 21 años cuando desapareció el 12 de agosto de 2012. Viajó al Estado de México con su entonces esposo, Roberto Altamirano López. Dos días después él fue localizado sin vida. Ella nunca volvió.

Dorian Alí Olivo Rodríguez, de 20 años, había cursado estudios en la Facultad de Nutrición de la UAEM. Desapareció el 2 de junio de 2026, después de trasladarse hacia Tres Marías, en Huitzilac. Su última ubicación conocida quedó registrada entre Cuernavaca y Huitzilac, donde se perdió la comunicación.

La UAEM confirmó su desaparición y expresó su respaldo a la familia. Hasta septiembre de 2026, continuaba desaparecido.

El 2 de octubre, otra vez las calles

Para este 2 de octubre integrantes de Resistencia Estudiantil, la Red de Estudiantes de Posgrado, Mujeres Revolucionarias y el Ensamble de Percusiones Femenil WUAMAZO 8 de Marzo, entre otros colectivos, convocaron a una movilización en Cuernavaca, que estuvo encabezada por la familia de Miguel Ángel, estudiante de la Preparatoria 1 de la UAEM.

La marcha partió cerca de las 2 de la tarde de la Glorieta de Tlaltenango hacia el Tribunal Superior de Justicia, donde se exigió justicia por los nueve estudiantes asesinados y la aparición con vida de Dorian y Viridiana.

Los colectivos también reclamaron seguridad para las y los estudiantes dentro y fuera de las aulas.

Durante la movilización, Víctor Manuel Hernández, padre de Miguel Ángel, relató que su hijo fue atacado a balazos el 5 de septiembre en la colonia Satélite y que, a casi un mes de la agresión, no hay avances en la investigación. La familia exige justicia.

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