Por otra parte, se ha detectado, de acuerdo con la versión de los mismos abogados y de los afectados, que los bancos han permitido que estas empresas actúen de manera impune, abriendo cuentas de banco con empresas fachada y recibiendo recursos que al mismo tiempo son retirados casi al instante por los mismos integrantes de la delincuencia organizada.
Esto sucede porque al cuestionar a los abogados sobre este modus operandi, se detectan movimientos irregulares en las cuentas de banco que no deberían permitirse. Así lo ha señalado Aresvir Marin, abogado de una de las víctimas.
Ese fue el caso de “YGT Business Services SA de CV”, que en menos de 30 días obtuvo casi 30 millones de pesos, mismos que fueron retirados en su totalidad en el mismo periodo de tiempo.
Aunque estos movimientos debieran levantar sospechas por los bancos, por considerarse movimientos fuera de lo común (por los altos montos de las operaciones), las empresas no cuentan con ninguna restricción por parte de las autoridades bancarias.
Cuando ocurren este tipo de movimientos, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) debería recibir reportes de los bancos con estas operaciones sospechosas. Sin embargo, al día de hoy, las cuentas ni siquiera han sido congeladas, en la mayoría de los casos denunciados, pues los procedimientos legales no permiten girar esta instrucción hasta que avancen más las investigaciones por parte de las autoridades mexicanas.
El modus operandi
El pasado 22 de agosto de este año, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) alertó a través de un comunicado acerca de los estafadores que usan la imagen de figuras públicas y creadores de contenido financiero “para engañar y cometer fraude a usuarios a través de redes sociales”.
De acuerdo con la misma Condusef, el modus operandi es suplantar la identidad de la persona famosa, utilizando su nombre, imagen y reputación de las personas reconocidas “para ofrecer falsas inversiones y defraudar a la gente”.
Operan principalmente en Facebook e Instagram, aprovechando la facilidad para publicar anuncios pagados, de acuerdo con la misma Condusef.
¿Pero cómo operan los delincuentes? Por ejemplo, si el click lo hacen las víctimas desde su teléfono celular, les comienzan a llegar mensajes vía WhatsApp para ponerlos en contacto con supuestos “traders” o “facilitadores” que les comienzan a “ayudar” a instalar software en sus teléfonos o computadoras. Pueden ser aplicaciones o simples plataformas que parecieran reales, pero no lo son.
Porque la información que en ocasiones les muestran estas personas a través de dichas plataformas es información ficticia, manipulada.
Así le ocurrió a “Susana N”, quien fue defraudada por 2 millones de pesos, mismos que entregó a los delincuentes con la promesa de que ese dinero regresaría sin ningún condicionamiento y que incluso se incrementarían sus ganancias.
“Susana N” confió en ellos porque apareció la imagen del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador en dichos anuncios.
“Realmente (todo) fue desde el celular. Y me empezaron a llegar mensajes en los que aparecía el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador hablando de que invirtiera en Pemex, que era muy redituable y que podía uno ganar buenos intereses y que encima uno colaboraba con el bienestar del país…Así fue como yo di mis datos. Ya se comunicaron conmigo y así es como yo invertí en esa plataforma que en teoría era de Pemex. En ese tiempo incluso estaban saliendo otras (plataformas): Una del Grupo México, otra de CFE, había varias…”, expresó “Susana N”.
Los defraudadores vuelven a pedirles a sus víctimas que inviertan más dinero y esta inversión o estas segundas inversiones ya se realizan con montos más elevados, explicando que si invierten más dinero, van a obtener bonos extra por estas inversiones que pueden ser más altas.
Llega un momento en el que la víctima piensa que es cierto y que es real porque ya les depositaron en una primera instancia este dinero que sí recibieron y entonces creen que van a tener las ganancias que les están prometiendo y desafortunadamente muchas de estas personas o la mayoría a la segunda o a la tercera ocasión, invierten una cantidad importante de dinero y entonces llega un momento en el que la persona se da cuenta de que todo ha sido una estafa.
Y después, ¿qué es lo que pasa? Bueno, pues lo que pasa es que la persona al no recibir su dinero, al no recibir ninguna ganancia, las personas que están involucradas en este fraude les insisten en que si invierten todavía más dinero, se les van a liberar sus recursos junto con lo que ya invirtieron en la primera y en la segunda ocasión.
Así les ocurrió a “Héctor N” y a “Agustín N” con la plataforma DGENCT.
Esta “plataforma” de inversiones promueve que sus víctimas inviertan incluso en criptomonedas. En Facebook, la página web de dicha empresa sigue activa, pero ya no emite más mensajes, desde 2024.
En la misma red social, Facebook, existe un grupo con personas que dicen haber sido estafadas por dicha plataforma.
A los defraudados por la plataforma de trading “DGENCT” les hacen creer que sólo si invierten una cantidad más alta de dinero podrán “liberar” sus recursos.
Otras estrategias que utilizan son dar “compensaciones” o “premios” para quienes invierten supuestamente muchos recursos y son buenos aprendices de “trading”. A estas víctimas los criminales les solicitan sus domicilios particulares para enviarles un supuesto premio, que consiste en la entrega de un teléfono celular. Al menos dos personas víctimas de esta estafa revelaron que el domicilio de envío del supuesto premio provenía de la colonia Peralvillo, una colonia popular de la ciudad de México. Y las investigaciones hechas por estas mismas víctimas revelan que las cuentas de banco utilizadas para los depósitos no eran del extranjero. Eran cuentas bancarias locales aperturadas por empresas fachada, bajo distintas razones sociales.
Los “premios” o regalos provocaron que muchas de las víctimas ya después no quisieran presentar alguna denuncia, por temor, ya que estos grupos delincuenciales cuentan con bastante información de ellos: Nombres completos, números telefónicos, datos de cuentas bancarias e incluso el domicilio particular.
Problema en Aumento
Los fraudes cibernéticos van a la alza en México. De acuerdo con cifras de la misma Condusef, al cierre de 2023 se contaba con un monto de 20 mil millones de pesos en actos reclamados por fraudes cibernéticos.